Aquí os dejo con la última parte de mi fanfic, Reflejos de un pasado. En esta historia, Hinata es enviada a Sunagakure donde debe entregar un rollo al Kazekage, pero por el camino unos ninjas la detienen. Gaara consigue salvarla del peligro y en la enfermería intentan extraer el veneno de la herida de la kunoichi… ahora Gaara se ha quedado a solas con Hinata y algo extraño está a punto de suceder…
“Una atmósfera extraña comenzó a respirarse en aquel ambiente. Hinata parecía profundamente dormida, frágil, ajena. Pronto la respiración de Gaara era cada vez más audible y más fuerte, pero mantenía sus ojos cerrados. Levantó un brazo para dirigir la arena por la suave y pálida piel de la kunoichi, recorriendo con ella cada centímetro de su cuerpo. Lentamente con la otra mano levantó dos dedos y en voz casi inaudible dijo:
- El nervio óptico ya está conectado… Daisan no me…
Justo al lado de la puerta de la enfermería, en la parte exterior, el tercer ojo de Gaara se activó. Mientras tanto, muy despacio, la arena iba cubriendo por completo el cuerpo desnudo de Hinata, hasta llegar casi a la altura del cuello y detenerse ahí. Entonces Gaara abrió los ojos y la observó fijamente, deteniéndose en su rostro. Hinata dio un respingo y se despertó.
- ¿Qué… qué ha ocurrido? ¿Dónde estoy? – preguntó confundida.
- Tenías veneno en tu herida, pero lo sacamos, ahora ya estás bien.
- Tú… – dijo Hinata algo avergonzada – ¿me has salvado? Y…. ¿por qué estoy cubierta de arena?
- Algo así… yo… esta arena contiene parte de mi chakra y pensé que podía traspasarte un poco más, en fin, para que sanaras más pronto. No te muevas o dejará de hacerte efecto.
A Hinata la resultaba muy difícil sostener aquella mirada y apartó la vista, con vergüenza.
- A… arigatou.
- Me pareció… creo que debía… – Gaara dudó mucho en sus palabras – … proteger a las personas que son importantes para mi.
El tiempo en ese instante pareció detenerse y Hinata no supo que decir. El mensaje había sido claro. Sin duda, el Kazekage sentía algo por ella. Pero parecía imposible… Hinata aún recordaba el monstruo que es, ¿o mejor dicho fue? Ya no era el portador del Shukaku… era un aliado de Konoha, no era un enemigo. Muchas cosas cambiaron desde aquel día en el bosque de la muerte, Gaara ya no era el mismo, y aquellos recuerdos en la mente de Hinata ya no eran más que un diminuto reflejo.
- Me salvaste la vida… yo… – Hinata tenía los ojos humedecidos y miró de nuevo al Kazekage, delante de ella. Pero ahora este se apartó, cerró los ojos y se llevó una mano al corazón.
- Siempre he cargado con una herida, una herida que no sangra… pero que produce un dolor insoportable. Un dolor que te nubla la vista, un dolor que te hace perder la razón. Hoy ese dolor está remitiendo… gracias a ti, Hinata Hyuga. Tú haces que sea mejor persona.
La kunoichi no pudo evitar las lágrimas, pero Gaara acercó su mano para secárselas de su rostro. Hinata se incorporó y al hacerlo la arena que la cubría cayó. Gaara se sonrojó un poco y apartó la mirada, pero Hinata sujetó su hombro y le instó a que la mirase. Aquellos segundos parecieron horas hasta que finalmente se acercaron el uno al otro para besarse lentamente. Hinata podía oír perfectamente los latidos del Kazekage en aquel silencio que les envolvía. Unos latidos que le devolvían a la vida, latidos que le devolvían un amor que nunca tuvo.
Muy pronto Gaara sintió un calor sofocante, un calor que le asfixiaba por dentro, jamás había sentido algo semejante. Sin dudarlo mucho, se separó de Hinata, y sin decir absolutamente nada, comenzó a desvestirse como si tal cosa, quedando completamente desnudo frente a la kunoichi. Su pelo rojo, un poco largo, le caía ya sobre los hombros desnudos, haciéndole terriblemente atractivo. Hinata no supo que decir, estaba tan colorada como el pelo de Gaara.
Ninguno de los dos hablaba, ninguno sabía qué decir. Gaara se acercó a la cama y se tumbó al lado de Hinata.
- Po… podría venir alguien… – se atrevió a decir finalmente Hinata en un leve susurro.
- No te preocupes por eso.
Se abrazaron, pero durante largo rato no dijeron nada.
- ¿Por qué yo? – preguntó Hinata.
- No lo sé – respondió Gaara sincero – Lo único que sé es que quiero protegerte, aunque sea lo último que haga en la vida.
Al día siguiente, nadie encontraba al Kazekage. Kankuro y Temari se miraron y sin decirse nada entendieron lo que podía ocurrir. Se dirigieron a la enfermería.
Abrieron la puerta y se quedaron quietos sin articular palabra. En la cama del fondo podía distinguirse perfectamente a dos personas que estaban durmiendo juntas plácidamente.
- Eso… ¿es lo que creo que parece? – dijo Kankuro.
- Es lo que parece – respondió Temari que tenía los ojos como platos.
Entraron sin hacer ruido y cerraron la puerta, no querían que nadie se les adelantase y pudiera ver la escena. Kankuro observó de pronto encima de una mesita el rollo que Hinata había traido para el Kazekage. Lo abrió y leyó lo que ponía, poniendo después una mueca de sonrisa.
“Protege siempre a los que más quieres, aunque en ello te lleve la vida. Sabaku no Gaara”.
Próximamente, “Un sueño hecho realidad”. Este fic será publicado en el foro (contenido lemmon).