Gaarafan

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Fanfic: Otro punto de vista. 4ª parte (por Shukaku-konan)

Hasta ahora, las historias que he contado anteriormente sólo han sido un prólogo, por eso los títulos de los ‘’capítulos’’ los empiezo ahora, n.nU me temo que los capítulos me van a quedar un poco largos… Pero en fin, aquí tenéis.

En fics anteriores:

Gaara del Desierto conoce a Akira. Ambos niños de seis años entablan un vínculo enorme y reforzado, dado que Akira comprende a la perfección los sentimientos de soledad y tristeza del chico. Sólo Satsuki, la prima mayor de Akira y tutora de ésta tras la muerte de su madre, parece conocer el pasado de la niña. Sin embargo, por razones desconocidas para Akira, Satsuki odia a los ninjas y le prohíbe convertirse en uno, contar su historia y relacionarse con Gaara (a esta última prohibición Akira hace caso omiso). Pasados dos meses, Gaara sufre uno de sus cambios de humor que hace que se descontrole su poder, provocando un ataque. Tras esto, su tío Yashamaru le habla del amor y lo consuela. En cuanto a Akira, continúa viéndolo con los mismo ojos.
Pero, tras hablar con una de las chicas a las que Gaara hirió en su ataque involuntario, él y Akira se separan momentáneamente. Por su lado, Gaara es atacado por un ninja misterioso que resulta ser Yashamaru, que se suicida en una explosión intentando acabar con la vida de Gaara debido a una orden del Kazekage (aunque sus intenciones de matarlo eran genuinas).
Cuando Akira logra dar alcance al pelirrojo, encuentra el cadáver de Yashamaru, y al ver que su muerte era obra de una explosión (cosa que no puede suceder de forma involuntaria) deduce que Gaara lo ha matado a propósito. A esta suposición contribuye el hecho de que Gaara se ha vuelto de una manera totalmente diferente, y decide convertirse en ‘’El Demonio que sólo se Ama a sí mismo’’. Una anciana de la Villa, Chiyo, ayuda a Akira tras todo esto. Y la niña decide pedirle a Chiyo que la instruya, para poder ser ninja y poder protegerse a ella y a las personas que le importa.

Capítulo 1: Seis años después

Ya era casi de noche. Los leves tonos anaranjados inundaban el cielo. Akira amaba esa hora. Por alguna razón, le hacía sentirse mejor. Continuaba su entrenamiento. Su velocidad era impresionante. Cada golpe que daba al muñeco de madera lo astillaba y le iba quitado el color. Llevaba varias horas entrenando con el pelele pero parecía no agotarse a pesar de las gruesas gotas de sudor que resbalaban por su frente. A menudo, mientras entrenaba, recordaba escenas de su vida pasada, cosa que había aprendido, la hacía luchar con más pasión, a sí que no reprimía los recuerdos, sino que los aprovechaba. Recordaba la bofetada de Satsuki cuando le dijo que se iba a convertir en ninja. Recordaba el día que le entregaron el protector frontal con el símbolo de la Arena grabado en el metal, que ahora llevaba con orgullo a modo de diadema en la cabeza. Recordaba así los duros entrenamientos que habían dado su fruto convirtiéndola en gennin. Sonrió de satisfacción.

Una anciana de cabello blanco la observaba desde lejos.
Chiyo: Akira, es tarde. Has estado entrenando mucho, deberías descansar.
Akira: Por favor Chiyobaa-san, sólo hasta que salga la luna.- y siguió pegándole puñetazos y patadas al pelele.

Chiyo estaba muy orgullosa de su alumna. En un primer momento, la intención de Chiyo había sido convertirla en una ninja marionetista. Pero, Akira le había demostrado que ella poseía otro tipo de jutsus que su difunta madre había enseñado a perfeccionar. Al principio sus técnicas la desconcertaron. Poseía jutsus animales relacionados con los pájaros, que le permitían adoptar sus alas, conseguir un sentido del oído sobrenatural, e incluso relacionarse con las aves y utilizarlas en el combate. Chiyo había oído historias de clanes de otras villas como los Inuzuka o los Aburame, que también utilizaban jutsus animales, por lo cual no se extrañó de que el clan de Akira pudiera haber utilizado dichos jutsus (aunque Akira nunca le había hablado de su pasado fuera de la villa, y por tanto de su clan). Lo que de verdad le quitaba el sueño a la anciana eran los otros tipos de jutsus que poseía la niña. Unos jutsus relacionados con el metal. Los jutsu animales y materiales eran mucho poder para una sola persona, a la par del hecho de que los pájaros y el metal no tenían nada que ver entre sí, sería muy raro que fuera una ‘’Técnica Barrera de Sangre’’. Dichas técnicas permitían a Akira manipular un metal desconocido que creaba su cuerpo de forma natural. Chiyo había ordenado a Akira no utilizar los jutsus del metal a no ser que fuera su último recurso, ya que el utilizarlo provocaba heridas de gravedad en su cuerpo y derrames en sus vasos sanguíneos.

Por el momento, aunque Chiyo había buscado hasta debajo de las piedras información de los Katetsuko (clan al que pertenece Akira), no encontraba nada. Su alumna había seguido sus consejos y sólo utilizaba los jutsus animales. En el fondo, Chiyo sólo le había enseñado las técnicas físicas básicas y algún jutsu médico, lo demás lo había ganado Akira con su esfuerzo. Se sentó en uno de los bancos del dojo (una especie de gimnasio para ninjas) al lado de la bolsa de Akira. No pudo evitar curiosear. Dentro había varios volúmenes de libros de anatomía y medicina. La voz de su alumna la sobresaltó:
Akira: ¿No es usted un poco cotilla Chiyobaa?- La anciana enrojeció. Para dar paso a una expresión de suficiencia.
Chiyo: Sigo siendo tu maestra. Tengo derecho a evaluarte…
Akira: ¬¬ ¿A evaluar mi bolso?
Chiyo: Bueno… E-esto… ¡Tienes doce años, no te hagas la lista conmigo!
Akira: …n_nU Bueno… no hace falta ponerse así Chiyobaa…
Chiyo: Por cierto, todos estos libros… ¿Es que estás pensando en hacerte ninja médico?
Akira: No. Lo cierto, es que llevo buscando desde hace tiempo algún modo de mejorar la técnica de transmigración que usted me enseñó, para que la persona que influya su energía vital no muera… Pero… Por el momento no encuentro nada.
Chiyo: Te lo repito: No quiero que NUNCA uses esa técnica ¿vale?
Akira: Ya lo sé Chiyobaa-san… Sólo es un pasatiempo…
Chiyo: Eso espero. – La luna ya había salido.
Akira: Ya es tarde maestra, me tengo que ir…-Chiyo notó un tono lúgubre en su voz.
Chiyo: ¿Tú y Satsuki habéis vuelto a discutir?
Akira: (Asiente secamente) n_n Pero no se preocupe, no es nada. La quiero más que a nadie pero siempre estamos discutiendo.-Cogió su bolsa. – Adiós.

Y se fue del dojo.

(Cuando llegó a su casa)

Satsuki: ¿Ya has terminado de entrenar por hoy? Que raro con lo que te gusta partirte los puños pegándole a un montón de madera.-así era Satsuki, cualquier cosa que dijera Akira para justificarse sería en vano, así que decidió optar una actitud humilde y no contestar. Cenaron en silencio. Cuando Akira estaba subiendo las escaleras su prima aprovechó para decirle:
Satsuki: ¡He estado ordenando esa pocilga que tienes por cuarto, ¿sabes?! ¡En el tiempo que tardas entrenando o con tus misiones de pacotilla bien podrías ordenar un poco! Pero en fin, la cuestión es que he encontrado algunas cosas tuyas que no sé si querías, las he dejado en bolsas encima de tu cama para que las evalúes ¿vale?
Akira: De acuerdo…- No había día que Satsuki no intentara meterle alguna irresponsabilidad asociada al hecho de ser ninja, pero Akira ya no hacía mucho caso.
Cuando entró en su habitación casi se desmaya. Una sarta interminable de bolsas de basura cubría toda la habitación.

Akira: O.OU (Satsuki, esta me la pagas…) -Se quedó despierta hasta altas horas de la noche sacando y metiendo cosas de una bolsa para otra con una lamparita encendida. Satsuki había intentado camuflar entre la basura varios shurikens, kunais, bombas de humo, y de más pertenencias de Akira. Consiguió ordenarlas todas y dejar la verdadera basura a parte. Cuando por fin, agotada, consiguió tumbarse, un pequeño punto que la incomodaba llamó su atención. Otra bolsa de basura que no había revisado, pero esta estaba más vacía, y parecía no contener nada a excepción de un bulto blandito.
Abrió la bolsa. Y lo que vio la sobrecogió. Era un pequeño osito de peluche, con varias coseduras y trozos de algodón saliendo de él. Cogió la etiqueta del osito donde ponía claramente: Gaara.

Akira dejó sus pensamientos aparte, recordando el pasado… ¿Cómo había llegado ese osito a su poder? Akira había decidido odiar a Gaara, llevaba años sin verle. Pero aún así… No había podido olvidarle. Cerró los ojos recordando:

Akira: ¡TE ODIO GAARA!
Gaara: No te preocupes. Procuraré que no me vuelvas a ver y no verte a ti. A partir de ahora, si tuvimos algún vínculo… Lo acabo de romper.

Si le odiaba… ¿Por qué había cogido al osito con afecto? Si ya no se habían vuelto a ver… ¿Por qué se sentía como si no hubiera pasado el tiempo? Si quería olvidarle… ¿Por qué?

Hizo ademán de tirarlo junto con el resto de la basura. Pero en el último momento se arrepintió. Se tumbó de nuevo en su cama y se quedó mirando los ojos de botón del osito con aire nostálgico.
Akira se quedó profundamente dormida, con unas lágrimas que no llegaron a salir.

***
Ya era completamente de noche. Allí, en el Desierto del Viento las estrellas brillaban y se amontonaban formando un hermoso espectáculo. No había luna, lo que dificultaba la visión a un atemorizado ninja jounnin que intentaba cumplir una misión.

Jounnin: ¡Sabaku no Gaara! ¡Gaara del Desierto! ¡¿Estás ahí?!- gritaba el jounnin.

Sí, estaba ahí, aunque no reveló su posición. Notaba el latir acelerado del corazón del indefenso jounnin. ¿Quién era?, seguramente otro ninja que intentaría asesinarlo por orden del Kazekage. El jounnin seguía caminando sin rumbo fijo. Estaba completamente atemorizado. Había oído las historias que se encontraban en torno al sádico Gaara del Desierto. Cada vez que le enviaban un ninja para acabar con él, lo mataba entre horribles sufrimientos. Había sido capaz de matar a su propio tío. Gaara era un monstruo cuyo único sentimiento era el odio, amarse sólo a si mismo y luchar sólo por si mismo. Él contenía al Shukaku, un monstruo que habitaba en su interior. Una voz, grave y gélida hizo que al ninja se le helara la sangre.
Gaara: ¿Qué es lo que quieres?
Jounnin: E-Es el Ka-Kazekage-sama. – Una sombra surgió de la nada y caminó lentamente dirigiéndose al ninja. Mientras lo hacía, se creó un círculo de arena que flotaba en torno al jounnin.
Gaara: Que amable mi padre, enviando carne fresca a estas horas de la noche… ¿Te ha pedido que me mates? – Mientras hablaba se había colocado cara a cara con el jounnin.
Gaara era ojeroso, había crecido bastante. Para muchos parecía una leyenda, ya que no se solía dejar ver, aunque los jounnin sabían que se movía por las calles de la Arena y las tierras del desierto, era una certeza que sí existía. El jounnin lo tenía frente a sí. Lo miraba como si fuese el mismísimo diablo. Sus ojos, intensamente azules se habían inyectado en sangre.
Jounnin: ¡NO! El Kazekage-sama sólo me ha pedido que te diga que quiere hablar contigo.
Gaara: ¿Dónde?
Jounnin: En, en su mansión… a-ahora a ser posible… – Gaara le echó una última mirada y se dirigió de regreso a la Villa Oculta de la Arena. El jounnin también se dispuso a regresar pero, el anillo de arena seguía rodeándole, y cada vez se cerraba más sobre sí mismo. Poco a poco entró en contacto con su cuerpo y lo fue constriñendo hasta evitarle el poder respirar.
Jounnin: ¿Por… qué?-dijo sin aliento.
Gaara no lo miraba, pero respondió: Para justificar mi existencia.

El cadáver del jounnin se quedó en el suelo. Sangrante. Mientras su asesino se dirigía a la mansión de su sensei, el Kazekage.

***
Satsuki: ¡Akira! ¡Akira despiértate!
Akira: ¿Qué pasa?
Satsuki: Tú sabrás. Hay un jounnin en la puerta de casa que dice que quiere hablar contigo.
Akira: ¿Un jounnin? ¿A estas horas?- Satsuki se encogió de hombros. Akira se levantó y salió corriendo. Satsuki no salió con prisa, cuando se disponía a irse vio algo que le llamó la atención.
Satsuki: ¿Un osito de peluche?- Akira ya era mayorcita para esas cosas, pero parecía tenerle aprecio…- Está hecho una lástima…- Sin decirle nada a su prima menor, se lo guardó en un bolsillo y volvió a su dormitorio.

(En la puerta)

Akira: Buenas noches. – El jounnin, que tenía media cara tapada y la otra mitad pintada no respondió. Se limitó a asentir.
Jounnin: ¿Katetsuko Akira?
Akira: Sí. ¿En qué puedo ayudarle?
Jounnin: Mi nombre es Baki. Me ha enviado directamente el Kazekage-sama de la Villa Oculta de la Arena.
Akira: ¿El Kazekage-sama? – su corazón latía muy fuertemente. El Kazekage no mandaba a un jounnin a las tres de la mañana si no había un buen motivo – ¿Y qué quiere?
Baki: Quiere solicitar tus servicios como gennin para una misión de rango S.
Akira: ¡¿Una misión de rango S?! – Akira apenas había realizado como máximo dos o tres misiones de rango B y de repente le mandaban una de tan alto rango.
Baki: Sí. Te dará los detalles ahora mismo. Si quieres acompáñame, ambos vamos a la mansión del Kazekage.
Akira: De acuerdo…- antes de irse avisó a su prima y se puso un poco presentable.

***
(En la mansión del Kazekage)

Baki mandó a Akira esperar en unos bancos que estaban dispuestos en una especie de sala de espera que se encontraba al lado del despacho del cuarto Kazekage. Akira se había fijado en el interior de varias salas. Era un lugar sorprendentemente grande y laberíntico. Pero lo cierto era que la sala en la que le habían hecho esperar era posiblemente el lugar más cutre de la mansión.
Baki: Espera aquí, pronto vendrán los otros.
Akira: ¿Se refiere a mis compañeros para esta misión?- Baki asintió. Y se fue.

Akira no tuvo que esperar mucho para conocer al primero de sus compañeros. Apenas un minuto tras irse Baki, entró en la habitación una chica poco más alta que ella. Llevaba su pelo rubio recogido en cuatro coletas, y sus ojos eran azul marino muy oscuro. Dicha chica le dedicó una sonrisa.
Temari: Buenas noches. (Bostezo) Lo siento… Mi nombre es Temari.
Akira: Encantada. El mío es Akira.

Temari se sentó al lado de Akira. ¿Temari? ¿De qué le sonaba ese nombre?
Más tarde, otro chico se unió a ellas. Vestía de una forma peculiar. Iba completamente de negro con un punto bicolor en el pecho, la cara pintada con diferentes dibujos morados, y llevaba un gorro del mismo color con orejas de gato y el emblema metálico de la Villa de Arena. Akira recordó algunas lecciones de Chiyo, debía ser marionetista…
Temari: Hay que ver Kankuro, cuanto has tardado… ¬¬
Kankuro: n_nU Lo siento Temari, me he dormido… (Bostezó sin disimular)-Temari le clavó un codo en las costillas y le susurró: ¡Kankuro que no estamos solos! – Kankuro estaba tan adormilado que no había visto a Akira.
Kankuro: O.OU Ups. Lo siento, un placer. Soy Kankuro.
Akira: Yo Akira.

Temari, Kankuro… ¿De qué le sonaban esos nombres? Sabía que los había oído en alguna parte pero no conseguía recordarlo.

La puerta del despacho del Kazekage se abrió. Y Baki fue el que salió de ella.
Baki: ¿Estáis todos?
Temari: No… Aún falta… – Una voz, grave, gélida y cortante la interrumpió: Temari se equivoca. Ya estoy aquí.

Al principio Akira no supo distinguir aquélla voz. Pero cuando giró la cabeza para comprobar su fuente, se quedó helada.

***
Esos ojos… Tan grises como el metal… ¿Acaso esa ninja era…? No podía ser. Recordaba cómo, años atrás, le había dicho que no iba a ser ninja. Pero era ella, sin duda. Se lo confirmó el guardapelo de plata que llevaba en torno al cuello.
Gaara: ¿Qué hace ella aquí? – preguntó con dureza. Se notaba en su voz que no quería ni verla. Pero Akira permaneció impasible, seria. Intentaba disimular su respiración y el latir de su corazón. Miró al pelirrojo. El kanji que se había tatuado mediante una herida seguía allí. Se leía perfectamente ‘amor’. Sus ojos seguían siendo igual de azules, pero no eran los mismos, lo único que mostraban era odio. Ése chico no era Gaara… Pensó tristemente Akira. Era… El demonio que sólo se amaba a sí mismo…

Baki: Órdenes del Kazekage-sama. Entrad.- Así lo hicieron.

Kazekage: Gracias por venir.-comenzó, pero Gaara lo cortó.
Gaara: ¿Qué hace Akira aquí?
Kankuro (preguntando a Temari): ¿Ya se conocían? – Temari estaba tan perpleja como su hermano mediano.
Kazekage: Tranquilízate Gaara.
Gaara: Si me obligas a ir con ella a esta misión la mataré.
Akira: ¿Vas a matarme? Bueno…pero nos viene mejor que lo hagas después de la misión. -Todos los ninjas de esa sala abrieron incrédulos los ojos pensando al unísono en la desfachatez e imprudencia de Akira.
Gaara esbozó una sonrisa terrorífica: Prefiero matarte ahora. – Akira pudo oír por su jutsu de ‘Oído fino: Silbido del viento’ el tapón de la calabaza que llevaba Gaara cayendo al suelo y el sonido de la arena respondiendo ante su chakra. Instintivamente dio varias volteretas en el aire para colocarse a distancia del pelirrojo. Sacó su kunai con la mano derecha y un shuriken con la izquierda.
Akira: Pues inténtalo.- lo que más sorprendió fue que sus ojos no mostraban un ápice de miedo.
Temari: (Qué chica más consentida…) Vamos Gaara tranquilízate por favor…
Kazekage: Temari tiene razón Gaara. La vais a necesitar enterita para realizar esta misión. -Ni Gaara ni Akira cambiaron su expresión. El Kazekage continuó:- Si tenéis algún problema lo zanjáis tras esta misión ¿vale?
Gaara colocó el tapón en la calabaza.
Kazekage: Bien. Esta misión es de Alto Secreto. No lo saben ni los ninjas de nuestra villa. Sólo son conscientes algunos de la Villa Oculta del Sonido.
Vuestra misión consiste en presentaros a los exámenes chunnin en la Villa Oculta de la Hoja. Y cuando recibáis mi señal, participar en un ataque conjunto a ésta.- la sala se quedó en silencio. Ni siquiera Baki se esperaba unas órdenes así, pero le faltaba valor para cuestionar al Kazekage. Gaara sin embargo parecía de todos el más tranquilo. Al final fue Temari la que rompió el silencio, estaba histérica.
Temari: ¡¿Una misión de invasión?! ¡Pero Kazekage, habrá muchos muertos y heridos! ¡A la par de que sólo somos gennin!
Kazekage: Si hacéis bien vuestro trabajo seréis chunnin.
Temari: ¡Pero padre, aun así esta misión nos viene muy grande!
Kazekage: Temari… El castigo por interferir en esta misión o no aceptarla es muy grande… Seréis acusados de traición a la Villa, dejaréis de ser ninjas, iréis a la cárcel, y tendréis suerte si el Consejo os permite vivir… Así que, desafortunadamente no tenéis elección.
Temari se había quedado blanca. Kankuro le puso una mano en el hombro para tranquilizarla.
Kazekage: Partiréis mañana a primera hora. Ya podéis iros.

¿Ésa era la misión? ¿Conquistar la Villa de la Hoja? Akira no se lo creía, y para colmo de males tendría que realizarla con Gaara. Ella no quería ser ninja para eso…

***
(Cuando Baki y los gennin se fueron)

Kabuto: Vaya señor Orochimaru… Ha estado impresionante. – El cuerpo del Kazekage se desfiguró y se convirtió en otro completamente diferente. Aquél hombre tenía los ojos serpentinos y la piel pálida. El hombre llamado Kabuto, que poseía el pelo blanco y gafas se acercó a él.
Kabuto: Señor Orochimaru, ¿puede explicarme por qué ha escogido a estos ninjas, a la par de Gaara?
Orochimaru: Gaara contiene dentro de él al Shukaku de una cola. Un demonio similar al Kyuubi (zorro de nueve colas), con un poder parecido… Será una buena arma, además él no parece tener ningún problema en matar. Controlar la arena es un poder asombroso…
Kabuto: ¿Y sus hermanos?
Orochimaru: No seas impaciente Kabuto. Este chico no tiene el mismo tipo de poder que Naruto, pues el Kyuubi fue sellado para que no volviera a aparecer. El sello que le pusieron a Gaara era para permitir que el Shukaku saliera para darle fines militares, por lo cual el Shukaku tiene más poder sobre Gaara… Esto le impide dormir, o desmayarse, además, la voluntad del monstruo puede reflejarse en la arena y provocar un ataque involuntario. Para controlar estos ataques (que no nos vienen muy bien de momento), confío en que ante la ausencia de lazos afectivos, tal vez los sanguíneos puedan controlarlo…
Kabuto: Entiendo… ¿Pero qué pinta la chica del pelo negro, esa tal Akira?
Orochimaru: Fue el único vínculo que tuvo Gaara, tal vez sea útil si fracasan Temari y Kankuro… Pero no la elegí por eso…
Kabuto: ¿?
Orichimaru: Su poder es tal… Daría media vida por depositar en ella mi marca…-sonrió siniestramente- Pero por desgracia para mí, su poder me mataría.
Kabuto: ¿Tan fuerte es?
Orochimaru asintió: Más incluso que Sasuke. Pero no me hago sueños con imposibles, él sigue siendo mi objetivo…
Kabuto: No quiero ser cargante señor, pero el poder de esa chica… ¿Podría hablarme más…?
Orochimaru: No conozco los detalles. Y aunque los conociera, me temo que no te los diría.
Kabuto: …

Aquí termina mi fic. Por ahora… ^^


Comentarios

2 Comentarios en “Fanfic: Otro punto de vista. 4ª parte (por Shukaku-konan)”

  1. La.Panchi dice:

    kyaaaaaaaaaaa!!!!!!!! amo tu fic, es tan genial, se lo recomente a varias amigas!!! para qe lean este fic, qe me encanta, hermoso, hermosooo ^^ plis sigelooo

    byeee cuidate ^-^

  2. Shukaku-konan dice:

    ^////^muxas graxias

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