Fanfic: Sabaku no Kokoro: “Rocosas y areneros part. 1 /4” (por Sabaku no Ohime_sama)
Sabaku no Kokoro: “Rocosas y areneros part. 1 /4”
El grupo reanudó su caminata hacia la aldea de la cual todavía faltaban algunas horas para que se divisaran aun sus más altos techos. Después de una horas llegaron a “Las Rocosas” un lugar de paso, no era una población pero si un lugar seguro y fresco para descansar.
“Las Rocosas” eran un conjunto de grutas frescas, todo un oasis en el desierto, literalmente. “Las Rocosas” eran cuevas seguras para quienes se atuvieran a su entrada, pero su extensión se hacía enorme hacia abajo; estas daban a unos cenotes muy profundos pero también abundantes, si en ocasiones faltaba agua en la aldea no era porque no alcanzase el agua si no por alguna fuga o avería en el sistema el cual era difícil de reparar. El más cercano a la superficie era el que alimentaba de agua a la aldea, antes era más accesible pero más peligroso.
Tras el pozo cobrar muchas vidas el cuarto Kazekage decido mandar a un grupo especial para dar seguimiento a la mayor fuente de alimentación del pozo y resulto pasar bastante cerca de la aldea; pero a fin de que el agua no se evaporase no se destapó al aire libre sino que se depusieron de tuberías para tener acceso, por lo que ahora las cuevas estaban solitarias.
–Sensei, este lugar es un poco lúgubre–dijo preocupada Tsuketa.
Kanato se acercó y se quedó a su lado.
–Calma ya casi llegamos, en todo caso esa no es la actitud de un shinobi de la arena, debes ser valiente.
–Pero si no tengo miedo– se defendió Tsuketa un poco mas tranquila. –yo me refiero a que siento una vibra rara.
Kenia sabia del tipo de shinobi que cada uno de sus alumnos tenía por inclinación, sabía que Kanato, tendencia a estratega. Kazuki, inclinación a controlar jutsu con cantidad extraordinaria de chacra. Tsuketa tenía orientación a kunoichi medico y sensorial, pero le preocupaba, solo en ese preciso instante la inclinación sensorial pues podía sentir chacras de otros shinobi. Dudaba que esa habilidad se fuera a desarrollar mucho, pero aun así nunca le dejaba de inquietar cuando Tsuketa sentía esas “vibras”. Por su lado, Kenia le daba por las invocaciones y armas de medio alcance.
–Eso es solo una leyenda– se oyó retumbando en la cueva.
Todos incluyendo Kenia que recién salía de sus pensamientos, se fijaron en el anbu
Ambos anbu se hallaban siempre justo detrás de Gaara uno de cada lado, habían estado conversando como pocas veces lo hacían.
– ¿Qué leyenda? – preguntó con curiosidad Kazuki.
– Kazuki, no te metas en conversaciones ajenas– le reprimió Kenia seria.
–No se preocupe, sempai, es solo curiosidad ¿verdad chico? Me refería a “los areneros”.
La anbu femenina se adelantó un paso tenía un aire fastidiado, se cruzó de brazos y suspiró.
–Sempai he estado tratando de convencerlo de que los tales “areneros” son una leyenda, y solo eso. –
Kenia recordaba a los areneros nunca había visto a uno, pero historias con sus nombres reinaban en el repertorio de los padres como amenaza para qué los niños se portaran bien algo así como “el coco”.
–Bien se convirtieron en leyenda, no de buena fama eso lo puedo asegurar. Sin embargo existieron – dijo una voz en medio de todos.
Todos centraron su atención a Gaara, pues él casi no hablaba para todos.
–Hace tiempo, cuando aquí en “las rocosas” se venía a menudo para sacar agua de los cenotes , los areneros eran los encargados de las seguridad de estas grutas, también se encargaban de guiar a los viajeros asía la aldea si no conocían el camino; pero cuando se hizo el cambio para la seguridad de la aldea, ellos quedaron desempleados. Se les ofreció ayuda y reasignaciones las cuales muchos aceptaron; pero al parecer algo se tramaba entre los areneros porque repentinamente muchos rechazaron la oferta, empezaron a haber sabotajes en el nuevo sistema, los que iban a reparar los daños eran heridos o hasta asesinados y lo peor es que también amotinaban a los viajeros de otras aldeas y naciones. La aldea se hizo de mala fama y las relaciones se vieron afectadas.
–Pero Kazekage-sama ¿cómo dejaron que pasara todo eso? –pregunto el anbu
–Por mucho tiempo se buscó a los responsables pero nadie parecía saber nada de ellos, hasta que unos falsos rehenes fueron secuestrados, se enviaron a posta a algunos de los mejores anbu para tenderles una trampa y juntar información, los anbu acabaron con ellos y la aldea renegó a los areneros exiliándolos .Todos pensaron que se habían ido para siempre, partieron si, pero no desaparecieron y han estado desde entonces de aldea en aldea robando y cosas así .Pero es un grupo inofensivo, ya no queda ninguno con entrenamiento enteramente ninja y lo de areneros solo por nombre ,aquí es su refugio preferido pero solo ocasionalmente; si llegan a toparse con verdaderos shinobi no les hacen frente.
Todos quedaron bastante asombrados con la historia, el silencio reinaba.
–Ya es hora de partir– avisó Kenia pues no quería retrasarse más.
–Si deberían–se oyó una voz en la profundidad de la cueva.
Todos voltearon, salían de entre las sombras cinco figuras uniformadas, tenían cara de pocos amigos y avanzaban lentamente hacia ellos…


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