“El bosque profanado”. Capítulo 1 (por Sabaku no Aleida)
Capítulo 1: Entrenamiento especial
Quedaba apenas un mes para la visita de Legacius y Elfleda y a los hermanos Aleida y Alfric se le acababa el tiempo, pero, la joven elfa tuvo un plan. Un día sin venir a qué, le preguntó a su hermano:
- Alfric, ¿sabes montar dragones?
- No.- contestó, frío, como si estuviera en otro lugar.
- Pues vas a aprender.
El chico reaccionó y dejó a sus pensamientos en otro sitio.
- Y… ¿Cómo vas a enseñarme si no hay dragón?
- ¿Cómo que no hay?
Alfric dirigió su rostro hacia la princesa, confuso. Ella se levantó y le tendió la mano:
- Sígueme.
Él se levantó y se fue con su hermana. Media hora después se internaron en un bosque de las afueras, una ventaja de Owendash es que estaba rodeada de bosques, así que era difícil entrar en el pueblo. Llegaron a una cueva.
- ¿Pero qué…?- se asombró Alfric.
- Shhh, calla.- susurró Aleida.
Avanzaron por un camino de la caverna. Estaba oscuro y húmedo, el agua del suelo amortiguaba las pisadas de los muchachos. Llegados a cierto punto, Aleida llamó:
- Minueth, ¿estás ahí? Soy yo, Aleida, tranquilo.
Antes ellos apareció una criatura impetuosa y magnífica, tenía unas alas negras enormes y unas escamas brillantes y pulidas, dos cuernos retorcidos y garras afiladas; resumiendo, un dragón de las estepas del sur.
La bestia miró a ambos chicos, y al fijarse en Alfric rugió.
- Cálmate Minueth,- señaló a Alfric- ¿él? Es mi hermano, no te hará daño.
Señaló a su hermano y le hizo una seña de ir en frente del dragón y hacer algo, pero el chico, con el susto, no sabía qué hacer, pero se acercó al monstro y le tocó el final del cuello, ligeramente aturdido. Minueth se tranquilizó y bajó la cabeza, olió a Alfric, a quien casi se le cae la capucha, y se fue, con aire aburrido.
Más tarde, cuando perdieron de vista al dragón, el chico se enfrentó a su hermana.
- ¿Estás loca? ¿Quieres que me maten? E- e-e… ¡Esa cosa estaba a punto de…!
- No te creas, es casi inofensivo, le encontré hace 4 años, estaba herido, le llevé aquí y le cuidé, ahora es mi contratista.
- Espera… ¿tu qué? ¿Tu contratista?
- Sí, él me ayudará en cualquier lugar y yo le tendré que esconder de cualquier criatura que le pueda ver. Es él el culpable de las últimas desapariciones de animales en los bosques del sur. Él es de allí, suele volver cada cierto tiempo, no le culpo, no puede estar siempre aquí encerrado.
Se había oído que en el sur de Owendash, donde siempre ha habido una gran cantidad de criaturas; últimamente estaban desapareciendo, se decía que habían emigrado a las tierras del este, pero aquella no era la razón. Lo peor es que ese dragón, a pesar de lo grande que era, no había dejado ni una sola pista, ni la más mínima huella de su paso por allí.
Alfric se calló y se fue, no tenía más que decir. Aleida corrió tras él, pero en cuanto salió de la cueva, no vio por ningún lado al chico del pelo blanco.
- Ese es mi hermano, sigiloso como nadie. ¿Dónde se habrá metido?
Algo más lejos, el chico estaba en su refugio del bosque, llorando en silencio, cada lágrima que caía era un puñal más atravesando la piel del muchacho. Se sentó en el suelo y se acurrucó en una esquina, cogió sus rodillas y siguió sollozando.
No supo cuánto tiempo se pasó sentado, con la cabeza gacha. No le importaba ahora. Se puso en pie. Se acercó a un altar de piedra y depositó encima un ramillete de flores blancas y encendió un fuego donde quemó unas ramas de lavanda. Más tarde, hizo una leve inclinación y se marchó al pueblo. Tenía asuntos pendientes que atender.
- Otro año más sin humanidad, alma mía, ¿dónde estás? ¿Dónde te has metido? ¿Por qué me has abandonado? – pensó en chico antes de irse.
Caminaba como si estuviera sonámbulo, perdido. Al llegar al pueblo vio a unos niños jugando, cuando vieron a Alfric, se marcharon corriendo.
- Solo, como siempre.- dijo para sí.
Siguió caminando, sus pasos le llevaban a las calles comerciales del pueblo, cerca había un grupo de elfas viejas, de unos 70 años. Murmuraban entre sí.
- ¡Sí! A ese chico le casaba yo con mi nieta y…
- ¿Qué? ¡Ni hablar! Ése es de mi niña y de nadie más.
En cambio, unas adolescentes decían al verle pasar:
- ¿Has visto cómo está? ¡Qué suerte la que se lo quede!
- Entonces, gracias por la suerte, porque me lo pienso quedar yo.
- ¡Pues no!
El pobre Alfric no sabía qué pensar, siempre que salía de palacio, estaban los cotilleos de que si se iba a casar con una, con otra… Se preguntaba por qué tenía que ser él el unicornio de exposición. ¿Acaso no era todavía muy joven para tener una prometida? Lo peor era que se podría concertar su boda en cualquier momento sin que Alfric pudiera evitarlo.
Prefirió pensar en otra cosa.
Entonces una palabra le vino a la cabeza, la que menos querría oír en ese momento: “dragón”
Dio media vuelta y salió corriendo a la cueva de Minueth. Quería probar una cosa.
En cambio, Aleida se había ido a sus prácticas de tiro. Disparó a las dianas, su puntería no conocía la palabra límite. La chica denotaba un gran potencial. Agilidad, astucia, rapidez…
De repente, notó una presencia: había alguien allí. Miró arriba, un halcón la miró desde el cielo. Aleida disparó y el pájaro se fue. Pero la joven tenía un mal presentimiento… Algo malo estaba a punto de suceder. ¿Qué iba a pasar y a quién?
- ¿Y esto?
La joven vio algo muy extraño, un colgante de amatista y obsidiana, en su centro había un pequeño puntito de cuarzo. La cadena era de plata élfica. Ese collar era extraordinariamente bello, tanto, que llegaba a sobrecoger a quien lo mirara.
Aleida se acercó a verlo. Gritó a lo alto:
- ¿Es de alguien?
Pero nadie respondió, la princesa sonrió y dijo:
- Pues me lo quedo.
Fue a recoger la joya y, antes de tocarla, le dio un calambre. Lo guardó en una pequeña bolsa de tela y se lo llevó a palacio.
Tenía curiosidad por saber der quién era eso. Probablemente de un mago. Pensó antes en Alfric. ¿Dónde se habrá metido?
- Se las apañará, seguro.
Siguió entrenando como siempre, ajena a todo lo que pasaba a su alrededor, todo estaba bajo un equilibro complejo y delicado, como un yunque pendiente de un hilo de lino, nunca se sabía cuándo se romperá, pero aguantaba firme, porque mientras tire del pesado objeto, cumplirá con su deber, y Aleida protegería a su gente, como una princesa elfa que era. Como la guardiana de su reino, la heredera de la V Dinastía de los elfos oscuros de Owendash. Aquella que traerá a su pueblo la paz al país.
En cambio, en otro lugar…
Dos personas caminaban por una tundra en la salida de un bosque, iban con una túnica oscura, una ardilla miraba aquellas figuras, cuando tras ella apareció un búho que la mató sin emitir sonido alguno.










bueno, el proximo capitulo lo traere alrededor del 20 de octubre, quiero que esto vaya cada 2 meses, y la proxima vez os enviare el dibujo defi-definitivo de legacius y elfleda que se me ha ido la olla a camboya, y no me lo digais ya lo se, es moUnstro, :S
el video lo intentare traer en tres meses, que ya viene el cap 3 y empieza lo bueno es que me falta la ilustracion de arzachel, que se la he dado a un amigo y no sabe donde la ha metido ahora y no la encuentra, me veo haciendo una copia del ojazos DATTEBAYO!
gracias por leer
ok..me parece bien que tengas un orden en como enviar los capitulos
ya no puedo esperar a ver el video¡¡¡¡
bien, lo del dibujo de elfleda lo retiro, necesito a alguien que sepa editar cosas con paint, que yo no se XD
que bonitos dibujos!!! Y linda historia.
graciasssss
espero la conti con un gaara pronto :3
lo siento pero gaara no esta aqui esto no es un fic, es una novela