Gaarafan

Blog sobre el fenómeno Naruto, Gaara del Desierto, vídeos, fanfics, fanart

Fanfic: “Cada Momento” Capitulo 5 (por gaarayyo)

“Cada Momento”

Capitulo 5: Momentos de cruda verdad.

“Pensamientos”

Sentía su corazón latir desesperadamente, el corto short verde apenas se lucia debajo de la bata blanca que se extendía hasta un poco por debajo de sus glúteos, la chica apretaba con nerviosismo la bastilla de la misma. El pelirrojo la miraba con escasa preocupación ya que en el corto tiempo que socializaron juntos nunca le había visto de esa manera, con la mirada perdida y vidriosa.
Ariasu: Veras…para mí no es fácil hablar de esto, pero lo hare –dijo con cierto deje de nostalgia.
El tan solo le miro comprensible y después de eso, su mente se libero sola dejando que todos los recuerdos se hicieran visibles. Los cortos sucesos que yacían en su cabeza, se transformaban en palabras que salían de su boca delicadamente transmitiendo todas sus vivencias.
–Flashback–
Posteriormente de haber gritado con emoción las felicitaciones que le deseaban a la pequeña de cabellos oscuros por sus escasos cinco años recién cumplidos, ahora ella les abrazaba a los tres con gran alegría reflejada en su rostro.

Ariasu: Los quiero a todos, siempre han sido los mejores conmigo, y también lo digo por ti Junichi –menciona la más joven de los cuatro.
: Hermosa, sabes que siempre te amaremos pase lo que pase –recito un joven de edad mayor con cabellos azabaches y ojos del mismo color.
Junichi: Oye Su creo que te estás volviendo más melosa –dijo entre risas el pelinegro que poseía ojos verdes, notablemente el era mayor que la aludida.
Ariasu: No es porque estoy creciendo, si no porque con ustedes quiero compartir todo mi amor –expreso sonriente mirando a su hermano.
: Así se habla mi pequeña princesa, ¿verdad Lorette? –dijo refiriéndose a su esposa.
Sra. Lorette: Claro amor, pero siento una gran alegría de ver a mi hermoso retoño crecer –dice mirando con nostalgia a su hija.
: Cariño no deberías de estar así, y creo que es el momento de darle sus obsequios a nuestra princesa –dice sacando un paquete forrado de color morado y círculos azules.
Ariasu: ¡Gracias Papá! –dice amorosamente la niña.
Sra. Lorette: Mi pequeña, elegí este agradable obsequio para ti –dice extendiéndole entre sus manos una cajita forrada con tonos rosados.
Antes de que pudiera agradecerle a su madre por el presente que le daba, su hermano mayor Junichi le entrego rápidamente su regalo.
Ariasu: ¡Un pandita de peluche! ¡Gracias! –Expresa felizmente la ojiverde –abriré entonces mis demás regalos.
Casi al instante en que empezó a intentar romper el colorido papel con que habían adornado los paquetes, un señor de cabellera naranja entro por la puerta principal de la habitación de la niña.
: Disculpe señor Tamashi, pero tiene una llamada urgente en la recepción –anuncio haciendo una reverencia para retirarse.
El aludido mira con cierta incertidumbre a su esposa, espera que ella le indique que hacer, ya que él quería mantener ese momento de felicidad con su amada hija.
Sra. Lorette: Debes de atender la llamada Nathan, después cuando regreses iremos a la cocina a degustar el pastel.
Sr. Nathan: Esta bien iré, pero regresare pronto mi princesa –sale de la habitación depositando un beso en la frente de la pelinegra.
El padre de Ariasu corre por los pasillos cual niño pequeño, hasta que por fin logra llegar a la hermosa recepción de la casa, si es que se le podría llamar así, toma con cuidado el teléfono y lo coloca en su oreja derecha.
Sr. Nathan: ¿Hola? –menciona al contestar la llamada.
: Buenos días joven Tamashi –se escucha responder al parecer a un señor de edad mayor.
Sr. Nathan: Buenos días a usted ¿En qué puedo servirle? –responde en tono amable.
: La 1C compaña que es una de las mayores desarrolladoras de software en Rusia, tiene el honor de pedirle su colaboración en un nuevo proyecto, así que le solicito su presencia el día de hoy en una junta de suma importancia. El vuelo ocho mil setecientos treinta y seis saldrá hoy al mediodía y le recomiendo lo aborde, tenga en cuenta que su destacado trabajo con JAVA nos tiene impresionados, eso es todo muy buenos días.
Al terminar la no muy extensa llamada el pelinegro tuerce su boca con desagrado, pero durante el lapso que se mantuvo pensando una idea surgió rápidamente, se dirigió a la cocina para seguir conviviendo con su familia. Entro en el aseado lugar, su esposa estaba de espaldas así que se acerco a ella sin hacer ruido, la tomo por la cintura girándola hasta quedar ambos frente a frente.
Sra. Lorette: ¿Cómo te fue señor ocupado? –dice en un tono burlón mientras acomodaba sus brazos alrededor del cuello de su marido.
Sr. Nathan: Cariño, tengo una junta en Moscú y debemos tomar un vuelo al mediodía para llegar a tiempo –dice mirando sus ojos verdes buscando aprobación.
Sra. Lorette: En ese caso deberías de decírselo a Ariasu, de seguro accederá –dice para después darle un dulce beso en los labios.
Localizo inmediatamente a su pequeña hija que se encontraba junto a su hermano ayudando a Carlisle el cocinero de la casa, los tres estaban decorando el delicioso pastel de chocolate preparado por el mismo chef. Se acerco a ella y luego de alzarla en sus brazos la llevo hasta las escaleras para platicar sobre su idea.
Ariasu: Papa ¿Qué es lo que querías decirme? –dice jugando con el cabello del mencionado.
Sr. Nathan: Espero entiendas, pero me acaban de llamar dándome una propuesta tentadora, y la junta es justamente hoy –le explica a su hija en un tono dulce.
Ariasu: ¡Pero! –Expresa desconcertada la ojiverde al momento que deja de jugar con el pelo de su padre -¿Qué hay de mi cumpleaños?
Sr. Nathan: Creías que me olvidaría de eso que es tan importante –dice revolviéndole el pelo a su hija –necesito ir ya que es una buena oportunidad, y claro que iremos todos juntos como todos los viajes que siempre realizo.
Ariasu: Sigues sin pensar en mi ¿verdad? –dice alterada mientras corría en busca de su madre.
No tardo mucho en encontrarla, y lógicamente su padre le había seguido para solucionar el problema recién surgido. Ahora su mamá le abrazaba para que dejara de intentar correr, observo como su padre entraba por la puerta del vestíbulo, su mirada seguía igual de dulce que siempre y no estaba molesto en lo absoluto.
Sra. Lorette: Bueno creo que es hora de que nos digas, porque te opones de ir Moscú, si iremos a celebrar tu cumpleaños halla –decía algo estricta pero en tono suave.
Ariasu: Porque en tanto lleguemos no veré en todo el día a mi papá, y de seguro nos la pasaremos jugando en una sala de espera.
Sr. Nathan: Eso es mentira, sabes que debo ir a la junta y mientras tanto ustedes pueden ir a la montaña Poklonnaya o al parque Gorki –dice sonriéndole a la niña para que accediera.
Sra. Lorette: Y bien ¿Quieres ir a Moscú? –pregunta luego de varios segundos en silencio.
Ariasu: No quiero ir –dijo frunciendo el seño molesta.
Sr. Nathan: ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué te niegas a ir? –dice confundido.
Ariasu: Es que yo solo quería tener mi cumpleaños aquí, con mi familia.
Ambos padres estaban en silencio, Lorette estaba agobiada y sabía que no tenía la paciencia suficiente así que salió de la habitación.
Sr. Nathan: Sabes que no importa el lugar en donde nos encontremos, lo único que cuenta es que estemos juntos y además me asegurare de que la junta sea rápida –expreso intentando hacer que por fin su hija accediera.
Ariasu: Mi repuesta sigue siendo no, no quiero ir a ningún lado –dice cruzando los brazos.
Sr. Nathan: ¿Lorette, estas ahí? –dice volteando hacia la puerta.
Sra. Lorette: Si, ¿ya decidiste que haremos cariño? –dice entrando con un tono más relajado.
Sr. Nathan: Esta bien Ariasu, solo queremos que nos prometas una cosa.
Ariasu: ¿Cuál? –pregunta aun molesta.
Sr. Nathan: Que a pesar de que nos vayamos nosotros a Moscú, tú no estarás molesta con nadie ya que fue tu decisión el quedarte.
Ariasu: Si –dice sorprendida ante la decisión que habían tomado.
Sra. Lorette: Mi pequeña sabes que aunque no estemos en persona contigo, nuestra alma y corazón siempre te acompañaran –dice cariñosamente mientras le abraza.
Sr. Nathan: Tu hermosa madre tiene razón, siempre estaremos contigo –le deposita un beso en la frente.
Luego de haber arreglado aquellos problemas, todos se reúnen para degustar el exquisito pastel. Cuando el corto festejo termino, Ariasu despidió con un poco de nostalgia a sus padres y hermano que ahora viajaban a Moscú. Los abrazos y besos no se hicieron esperar cuando el momento de irse llego, Florence el ama de llaves que era una amistosa señora castaña estaba alado de Ariasu al momento de dedicarles a sus familiares un adiós con el brazo extendido.
Florence: No te preocupes que solo estarán fuera poco tiempo y seguro que en la noche están ya de regreso junto a ti –dice sonriéndole a la niña.
Ariasu: Gracias, espero que así sea –le toma la mano y ambas entran.
Toda la tarde estuvo jugando en el gran patio trasero que estaba lleno de flores de diferentes tipos, Florence se mantuvo cuidándola todo el tiempo. Ya era de noche, hasta hace apenas unos minutos se encontraba en la terraza observando tranquilamente el bello atardecer. En el transcurso del día había probado vastos suministros de golosinas preparadas especialmente para ella. Sentía como la felicidad le invadía el alma dejándola alegre, y después de haber cortado miles de flores para adornar los jarrones vacios que se encontraban en la casa, decidió sentarse a ver un poco la televisión. Estaba recostada mirando caricaturas y dibujos animados, cambio de canales varias veces hasta que un programa de noticias estaba anunciando una nueva película de su actor favorito, entonces el teléfono sonó, la ojiverde contesto amablemente encontrándose con la voz de su madre.
Ariasu: ¡Mami! –grito emocionada.
Sra. Lorette: ¿Cómo estas cariño? –le pregunto preocupada.
Ariasu: Muy bien, me la he pasado feliz.
Sra. Lorette: Me alegra escuchar eso, solo llame para decirte que ya estamos en el aeropuerto y en quince minutos abordamos para irnos a casa.
Ariasu: Ya quiero verlos, ¿Cómo les fue en Moscú? –pregunto curiosamente la niña.
Sra. Lorette: Nos ha ido bien, a tu padre le fascino el trabajo que le proponen… -la voz de su mamá se apago pero llamada no terminaba, al otro lado escuchaba gritos de desesperación y llantos desgarradores, escucho otra vez a su mamá –corazón te amo y nunca lo olvides –escucho decir entre sollozos a su madre antes de que se cortara la comunicación.
Inmediatamente en la pantalla de la televisión anunciaban el fuerte ataque que estaba sufriendo el aeropuerto norte de Moscú, las imágenes le dejaron en shock, observaba como las llamas consumían todo y gente armada que disparaba desde afuera del edificio.
Un fuerte dolor en su corazón provoco que se estremeciera, tenia incansables ganas de gritar pero su voz había desaparecido, las lágrimas salían sin hacerla gemir.
Ariasu: ¡No! –Grito con todas las fuerzas que poseía, cayo inmediatamente al piso -¿¡Porque!?
Cayo al piso llorando incansablemente, no sabía qué hacer solo gritaba como si no hubiera mañana. Sentía un dolor inmenso que emergía de su pecho. Ante aquel grito que se había escuchado momentos antes Florence junto al resto del poco personal que trabajan en aquella casa acudieron a ver de qué se trataba.
Ariasu: ¡No es verdad! ¡No es verdad! ¡No es verdad! –Expresaba consecutivamente desde el suelo tomando con ambas manos su cabeza -¡Es mentira!
Al encontrarla en ese lamentable estado Florence no dudo y la intento tomar entre su brazos pero esta resistió y continúo en el piso llorando sin consuelo alguno. Carlisle veía con tristeza la escena, luego al igual que todos voltearon a ver el televisor y notaron la impactante noticia que tenía en tal mal estado a la pequeña Tamashi. Inmediatamente Prudence que era quien se encargaba de transportar a todos lados a la familia tomo el teléfono y empezó a comunicar lo sucedido a los familiares de esta.
Florence: Ariasu, por favor levántate y permíteme abrazarte –le decía a la ojiverde que sollozaba profundamente aun en el piso.
Ariasu: ¡Mamá! ¡Papá! ¡Junichi! ¿¡Dónde están!? –gritaba nuevamente con los ojos cerrados y sosteniéndose la cabeza con pesadez.
Carlisle: Vamos pequeña, desahógate –decía con tristeza al sentirse incapaz de ayudarla.
Tenía el corazón hecho trizas e incluso ese término le quedaba corto a lo que realmente sentía, no escuchaba a nadie, era como si nunca hubieran mencionado palabra alguna. Sus ojos estaban abiertos hasta donde podían, pensaba que su mente le jugaba de algún modo una mala broma y que todo era mentira, mentalmente se repetía ¡Esto no cierto, todo es falso!
……….
El día anterior había sido desastroso completamente y aun lo era, a pesar de que tenia a sus familiares que sin pensarlo dos veces ya estaban ahí al ser comunicados con la grave noticia, ella desde la noche anterior justo después de haberse levantado del piso estaba encerrada en su habitación, no tenía intenciones de ver a nadie, no quería hablar. Los brillantes ojos verdes iguales a los de su madre ahora estaban hinchados por todas las lágrimas que la noche pasada había derramado, se sentía frágil, inútil y sobre todo sola.
Quería que el constante dolor que sentía en su pecho acabara pronto, observaba con detalle la vista que tenía desde la ventana de su cuarto. No había descansado nada desde aquel suceso, estaba cansada y de repente su cuerpo se dejo caer al piso quedándose dormida.
………..
En la sala se encontraban la mayoría de los familiares de ambos padres, unos de ellos estaban llorando desconsoladamente pero no tanto como lo había hecho la pelinegra, al parecer los infantes miembros de la familia no estaban presentes, Prudence servía a todos vasos con agua y les ofrecía pañuelos. Carlisle ayudaba a los demás que hacían varias llamadas para intentar saber algo de los cuerpos. La cuarta parte de la familia estaba en camino hacia Moscú. Los padres del señor Nathan ya estaban ahí, pero la madre de Lorette aun no llegaba al punto de encuentro que en este caso era la casa.
Entonces se escucho como la puerta principal de la recepción se habría y en ella apareció una mujer, sus años eran notables en su aspecto y el traje color rosa pálido le hacía resaltar entre los ahí presentes que a diferencia de esta, portaban ropas oscuras, predominando el negro entre ellas.
Al momento de su llegada Carlisle se acerco rápidamente a ella ofreciéndole sus servicios por si le era necesario algo, observo a cada uno de los integrantes de su familia y al instante pudo percibir el aire de tristeza que se transpiraba en el lugar, miraba a cada uno buscando a alguien en especial dándose cuenta que no se encontraba ahí en esos momentos. Giro en busca del joven que había ofrecido su ayuda y al localizarlo se acerco inmediatamente hacia él.
Carlisle: ¿En qué puedo ayudarle madame Fiore? –pregunta llamándole por su apellido a la mujer.
Sra. Fiore: Solamente quiero saber donde esta mi nieta Ariasu –dice con preocupación en su voz.
Carlisle: Ha estado encerrada en su cuarto llorando, no se inquiete Florence está al pendiente de ella.
Sra. Fiore: Es necesario que la vea, quiero estar con ella.
Carlisle: La guiare hasta su cuarto –dicho esto empezó a caminar llevando a la anciana consigo.
El camino hasta el cuarto de la niña no era muy largo así que no tardaron mucho en llegar a su destino, una vez ahí se encontraron con Florence, quien estaba con la cabeza pegada a la puerta, intentando escuchar algo.
Carlisle: ¿Qué es lo que pasa? –pregunto curioso el señor de pelo naranja.
Florence: No pretendo alarmarles, pero hace varios minutos que no escucho algún ruido dentro de la habitación –dice sintiendo un leve dolor en el pecho por la preocupación que sentía en esos instantes.
Carlisle: Trae rápido las llaves, y no dejes que te vean así –dice al percatarse del estado de su compañera.
Florence: No es necesario ir por ellas, las tengo justo aquí –menciona sacando un par de llaves de su delantal.
Sra. Fiore: ¡Vamos! Señorita ¿Qué espera? –dijo con desasosiego.
La castaña atino a acelerar el paso y en pocos segundos ya había abierto la puerta, solo que lo hacía con lentitud, el trío de personas que entraba en aquella amplia habitación se encontró con una escena algo deprimente. La niña de cabellos negros estaba tendida en el suelo, sus parpados aun estaban húmedos y las mejillas se encontraban de color carmesí aun dejando mostrar el trayecto marcado de las continuas gotas que habían brotado de sus verdes ojos. El cansancio que representaba les era visible a los que habitaban ese dormitorio, haciéndoles sentir punzada en el pecho, justo en el esternón de la caja torácica.
Florence: Debemos hacer algo, no podemos dejarla ahí –dice colocando sus manos en el lugar de la punzada.
Carlisle: La llevare a su cama, Florence por favor busca su pijama y arrópala –dice al momento que toma entre sus brazos a la niña –necesita descansar urgentemente.
Sra. Fiore: Me quedare junto a ella, no puedo dejarla sola –pronuncia antes de sentarse en una silla blanca alado de la cama.
Carlisle: Iré a preparar una insignificante merienda para cuando despierte.
Posteriormente a la salida del señor de ojos azulados, la castaña decidió ayudar a Prudence atendiendo al resto de la familia.
………..
Exactamente habían pasado cinco largos años desde lo acontecido en aquella desafortunada noche en que lo más importante de su vida fue arrebatado con crueldad.
Su mirada de color verde como el olivo estaba completamente pérdida en el horizonte, recordaba con amargura esas palabras que nunca pensó serían las últimas que pronunciaría la dulce voz de su madre.
Corazón te amo y nunca lo olvides.
Una lágrima de amargura bajaba por su mejilla con total libertad, el tiempo se había ido muy rápido, o al menos eso pensaban los demás. Sinceramente ella ya no tenía voluntad para seguir con su vida, todos le dijeron que cambiaria y volvería a ser feliz, pero ¿Cuándo se supone que pasaría eso? No podía ocultarlo siempre, a veces solo quería desaparecer, como justo ahora que se encontraba en el puente colgante de una pequeña corriente de agua que provenía del gran Danubio.
Claro que no pensaba saltar de él, ese no era el motivo por el cual se encontraba sentada en el tablero de aquel puente. Adoraba estar sola, ya que le gustaba meditar y estar acompañada de la tranquilidad durante las tardes.
Hace cinco años que llevaba visitando el antiguo puente, para ser más exactos fue luego de haberse mudado con su abuela materna, había dejado Alemania y ahora residía en Budapest, Hungría. Ella y su abuela habitaban una humilde morada localizada en el este de la isla Csepel, podía tener todo lo que nunca tuvo debido a la suma cantidad de dinero que formaba parte de su herencia. Sin embargo ella lo rechazo todo, pero sus familiares hicieron caso omiso al desprecio que mostraba ante la idea de que ahora era más que millonaria, y entre tantas sugerencias que pensaban para ver que harían con todo ese dinero, finalmente crearon una cuenta bancaria para la niña.
Almacenaron todo el dinero que ahora poseía en la pequeña tarjetita morada, todo esto era para que cuando ella tenga la necesidad de hacer algún gasto, tuviera con que hacerlo.
A pesar de que disfrutaba vivir con su abuela Rosalie, obviamente no era lo mismo que con su familia. Era su abuela y la amaba, pero nada evitaba la soledad que sentía por dentro. La anciana era excelente siempre que intentaba hacer olvidar esos dolorosos recuerdos a su nieta, aunque solo se olvidaba de ello compartiendo tiempo con su abuela, últimamente una chica que recién conoció al entrar al cuarto año de primaria procuraba hacer siempre lo mismo que la señora de edad mayor.
No tenía amigos, pero esa niña nueva al parecer quería ser su amiga. No es que nadie quería serlo, si no que su mundo solo tenía capacidad para resistir las clases y convivir con su abuela, fuera de eso en su lista de planes no estaba el hacer amigos.
Cinco ásperos años le habían convertido totalmente, ya no era la dulce pequeña que sonreía a cada instante, ahora solo se daba ese lujo cuando estaba con su abuela y su nueva “amiga”.
Su seriedad frustraba a sus maestros, quienes estaban aun desconcertados por el extraño comportamiento que presentaba. Para ellos no era una niña de diez años.
Ya no acostumbraba usar listones de colores en su pelo, ahora los mechones eran libres y crecían a voluntad, la vestimenta era la misma, solo que el rosa había sido expulsado permanentemente de su corazón, mente y personalidad.
La chica de ondulados cabellos rojos, ojos del color de la malva y tez blanca, era ella quien le seguía todos los días sacándole sonrisas a la fuerza. Estar con ella le era relajante. Era ese tipo de persona molesta como un mosquito luego de llover, pero que siempre estaría para ti cuando la necesitaras.
Era en lo completo especial, no había sufrido tanto pero le comprendía al derecho y al revés a la pelinegra.
…………..
Lamento haber tardado demasiado tiempo escribiendo, pero es que no me da tiempo con la escuela. Se aceptan críticas constructivas y destructivas. Así como también se les agradece a todos aquellos que leen y comentan. Saludos y cuídense.


Comentarios

2 Comentarios en “Fanfic: “Cada Momento” Capitulo 5 (por gaarayyo)”

  1. ame dice:

    vaya¡¡¡ te quedo muy bonito¡¡¡ n.n
    gracias por compartirlo

  2. Yuzuki Izumi dice:

    vaya!!! yA mE estAba dEseSpErandO
    yA kEriA leeRlo, mUy bUenO kOmo
    sIemprE espErarE eL otrO, bUen trAbajO

Dejar un comentario

Tienes que estar logueado para dejar un comentario.

AWSOM Powered